Desde la mirada de la diáspora y con el corazón dividido entre dos orillas, hoy
—Día del Padre en España—
alzamos la voz para rendir homenaje a esos hombres que, lejos de su tierra, siguen siendo raíz, ejemplo y sostén.
En Galicia, tierra de mar y de historias de ida y vuelta, queremos felicitar a los padres venezolanos que un día emprendieron el viaje incierto de la emigración. Padres valientes, aventureros y luchadores incansables que dejaron atrás su hogar para construir un futuro digno para sus familias.
Pero este mensaje también abraza, con la misma fuerza, a los padres gallegos que en otro tiempo hicieron el camino inverso. Aquellos que cruzaron el Atlántico rumbo a Venezuela, buscando oportunidades, trabajo y esperanza. Durante décadas, miles de gallegos llegaron a tierras venezolanas, donde levantaron hogares, negocios y familias, aportando su esfuerzo en oficios humildes y dignos (). Muchos de ellos fueron también padres emigrantes, que conocieron la nostalgia, el sacrificio y el amor a distancia.
Hoy, la historia se encuentra en un mismo punto: hijos de Venezuela viviendo en Galicia, y memoria viva de gallegos que un día hicieron de Venezuela su casa.
Dos pueblos unidos por la emigración, el trabajo y la familia.
Ser padre migrante —de aquí o de allá— es aprender a empezar de nuevo, resistir la nostalgia, trabajar el doble y amar sin medida. Es ser puente entre culturas, ejemplo de resiliencia y guardián de la memoria.
Hoy celebramos a todos ellos:
a los padres venezolanos en Galicia,
y a los padres gallegos que un día sembraron su vida en Venezuela.
Gracias, papá, por tu coraje, por tu sacrificio y por tu amor sin fronteras.
Feliz Día del Padre. Porque ser padre también es ser historia, ser camino… y ser patria.
— Venezuela Exterior


