Galicia, España «Entre la esperanza y la nostalgia»: así vive la comunidad venezolana la coyuntura en su país

Por , corresponsal de Venezuela Exterior en Galicia

Desde las plazas de A Coruña hasta los barrios de Vigo y Ourense, la comunidad venezolana en Galicia vive estos días con una mezcla de expectación, miedo y esperanza ante los acontecimientos que siguen desarrollándose en Venezuela. Residentes de varias décadas y nuevos migrantes observan minuto a minuto las noticias que llegan desde su tierra, mientras intentan explicar a sus familiares en Caracas, Maracaibo , Carupano , Cumana o Valencia lo que sucede desde la distancia.

Con más de 30.000 venezolanos viviendo en Galicia, este colectivo se ha convertido en la comunidad extranjera más numerosa de esta región del noroeste español, y mantiene un vínculo intenso con los suyos en casa.

La calma tensa y la información desde el exterior

Desde Galicia, muchos venezolanos se han organizado en Asociaciones , grupos de WhatsApp y redes sociales para compartir información con sus familiares que todavía están en Venezuela, donde la cobertura mediática local es escasa o está fuertemente restringida. “Nosotros aquí vemos y seguimos el minuto a minuto, y les decimos que no salgan a la calle hasta que la situación esté realmente clara”, explica Susana Carballo, residente en Vigo desde hace casi 15 años.

La sensación predominante entre los residentes es la de una “calma tensa”: nervios e incertidumbre por lo que pueda ocurrir en las próximas semanas, pero también un anhelo profundo de que los cambios en la política venezolana abran puertas a un futuro distinto.

Conversaciones con Venezuela: lo que dicen los familiares

La comunicación con Venezuela es constante, aunque a menudo fragmentaria. Desde Caracas, algunos cuentan que la situación sigue siendo impredecible, con cortes de luz y señales mixtas en las calles. “Nos dicen que allí no están informando bien, y que todo lo que saben es por lo que les mandamos nosotros”, comenta una Socia de la asociacion de Venezolanos en Vigo.

Otros familiares, desde ciudades como San Cristóbal o Maracaibo, transmiten un mensaje más sobrio: “Estamos bien, pero muy esperando que las cosas cambien”, coinciden varios residentes en Galicia.

Pablo Pueblo: una voz venezolana en Galicia

Para conocer de cerca estos sentimientos, hablamos con Pablo Pueblo, un ciudadano venezolano de 47 años que vive en Vigo desde hace más de una década. Pablo llegó a España huyendo de las dificultades económicas y la inseguridad en Venezuela, trayendo consigo recuerdos y lazos familiares profundos con su país de origen.

“Aquí en Galicia me he construido una vida, pero mi corazón siempre está dividido. Cada llamada con mi madre o mis primos allá es una mezcla de alivio por saber que están vivos… y de tristeza por lo que han tenido que soportar. Ellos me piden que tenga paciencia, que siga orando a Nuestra Patrona la Virgen de Coromotos a nuestro Santo Jose gregorio Hernandez … por un cambio real. Y yo les digo que no pierdan la esperanza, porque desde aquí también buscamos maneras de apoyarles, aunque sea con información, mensajes y amor a distancia.”

Pablo admite que momentos como los actuales, con noticias sobre cambios políticos y liberación de presos —como la reciente excarcelación de figuras hispano-venezolanas que regresaron a España— generan un torbellino de emociones: “Es frustrante ver que hay avances, pero también que la realidad en Venezuela sigue siendo difícil. Mi familia me pide que no hable demasiado de cambios políticos hasta que sean seguros y reales, para no darles falsas esperanzas”, agrega.

Mirando al futuro

Mientras tanto, asociaciones como la Federación Venezolana de Galicia han hecho un llamado a un proceso de transición democrática seguido de elecciones libres, buscando aportar voz y apoyo desde la diáspora.

La comunidad venezolana en Galicia —formada tanto por migrantes de larga data como por retornados con raíces gallegas y españolas— continúa viviendo con intensidad el pulso entre el pasado y el futuro, sosteniendo la esperanza de que algún día puedan volver a su país con la tranquilidad de que sus familias y su gente vivan en paz y prosperidad.

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