El expresidente español es investigado por presunta organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en el caso Plus Ultra, una trama que vuelve a conectar al socialismo español con el chavismo y el círculo de Nicolás Maduro.
La política española vuelve a estremecerse con un nuevo escándalo de presunta «corrupción que golpea de lleno al entorno socialista». El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido citado como investigado por la Audiencia Nacional en el marco del denominado “caso Plus Ultra”, una causa que investiga supuestas irregularidades en el rescate millonario de la aerolínea vinculada a intereses venezolanos.
La imputación de Zapatero —por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental— representa un terremoto político para el PSOE y reabre una vieja herida: la estrecha relación entre sectores del socialismo español y el régimen chavista.
Según las investigaciones judiciales conocidas esta semana, el magistrado José Luis Calama sostiene que existirían indicios de una estructura orientada a influir en decisiones públicas para favorecer intereses empresariales relacionados con Plus Ultra, la aerolínea que recibió 53 millones de euros en ayudas estatales durante la pandemia.
La noticia ha generado un profundo impacto no solo por tratarse de un expresidente del Gobierno, sino porque el caso vuelve a colocar en el centro del debate las conexiones políticas y empresariales entre Madrid y Caracas.
La sombra de Venezuela vuelve a aparecer
Durante años, Rodríguez Zapatero ha sido señalado como uno de los principales aliados internacionales del chavismo. Su papel como mediador en Venezuela siempre estuvo rodeado de polémica, especialmente por sus constantes gestos de cercanía hacia Nicolás Maduro y altos funcionarios del régimen.
Dentro de ese círculo destaca la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, figura clave del chavismo y protagonista del recordado “Delcygate”, el escándalo de las maletas de Barajas ocurrido en enero de 2020.
Aquel episodio marcó un antes y un después en la relación entre el Gobierno español y el régimen venezolano. Delcy Rodríguez —sobre quien pesaban sanciones europeas que le prohibían ingresar en territorio de la Unión Europea— aterrizó en el aeropuerto de Barajas y mantuvo una reunión secreta con el entonces ministro José Luis Ábalos.
Las versiones contradictorias, el misterio alrededor del contenido de las maletas y las sospechas sobre posibles operaciones políticas y financieras alimentaron durante meses la controversia pública.
Ahora, con la imputación de Zapatero, vuelven las preguntas incómodas: ¿hasta dónde llegaron las conexiones entre el chavismo y sectores del poder socialista español? ¿Existió influencia política derivada de esas relaciones?
El caso Plus Ultra y los vínculos venezolanos
La aerolínea Plus Ultra, centro de la investigación judicial, ya había sido cuestionada desde el inicio por sus vínculos con empresarios relacionados con Venezuela. El rescate aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez fue duramente criticado por la oposición, que consideró injustificable destinar fondos públicos a una compañía con escasa relevancia estratégica.
Las nuevas revelaciones judiciales apuntan ahora a posibles operaciones de blanqueo y cobro de comisiones relacionadas con el rescate financiero.
Zapatero ha negado cualquier ilegalidad y sostiene que todos sus ingresos han sido declarados legalmente. Sin embargo, el golpe político es demoledor para un PSOE ya cercado por múltiples polémicas y escándalos que han erosionado gravemente la credibilidad institucional del Ejecutivo.
Un nuevo golpe para el socialismo español
La imputación del expresidente socialista llega en un momento de máxima tensión política en España. La oposición acusa al Gobierno de Pedro Sánchez de estar rodeado de casos de corrupción y exige explicaciones inmediatas.
Para muchos analistas, el caso no solo afecta a la figura de Zapatero, sino que también vuelve a exponer la histórica cercanía entre sectores del PSOE y el chavismo venezolano.
Mientras la Audiencia Nacional avanza en la investigación, la imagen internacional del socialismo español queda nuevamente bajo sospecha. Y Venezuela, una vez más, aparece en el epicentro de una trama política que amenaza con seguir creciendo.

Nos dice Pablo Pueblo Un ciudadano Venezolano que encontramos en Carballiño tomando un cafe :
Compadre… esto yo ya lo vi en Venezuela.”
Así mismito empezó todo allá. Primero eran rumores, después escándalos, después ministros señalados, familiares enchufados, negocios raros, plata desaparecida… y al final todo el mundo callado porque el que hablara terminaba perseguido.
Yo soy venezolano y viví esa película completa. Vi cómo Chávez armó un sistema donde los altos cargos del socialismo hacían lo que les daba la gana mientras el pueblo pasaba hambre. Jueces destituidos, periodistas perseguidos, gente presa por denunciar corrupción y los ladrones del poder caminando tranquilos como si nada.
Y mientras ellos se llenaban los bolsillos, el pueblo venezolano hacía colas para comprar harina, arroz o medicinas. Así fue como nos llevaron a la miseria. No fue de un día para otro. Fue poquito a poquito, con corrupción, impunidad y propaganda.
Por eso cuando uno ve estos escándalos aquí en España, uno se acuerda clarito de Venezuela. Porque el libreto es parecido: socialistas salpicados, negocios turbios, amistades peligrosas con dictadores y mucho silencio cómplice.
Yo por lo menos me siento contento de que aquí todavía exista justicia y que todavía haya jueces investigando. Porque en Venezuela eso murió hace años. Allá la justicia se convirtió en un brazo político del régimen.
¿Quieren saber quién es Zapatero realmente? Pregúntenle al venezolano de a pie. Nosotros sí lo conocemos. Sabemos cómo defendió al chavismo mientras el pueblo sufría. Sabemos cómo se abrazaba con Maduro y Delcy Rodríguez mientras millones de venezolanos huían del país.
Ese señor no defendió la democracia venezolana. Defendió al poder. Y muchos sentimos que fue capaz de venderle el alma al diablo por plata, negocios o influencia política.
Mientras Venezuela se caía a pedazos, él hablaba de “diálogo”. Mientras metían presos a opositores, él aparecía sonriente con los jerarcas del régimen. Y mientras el pueblo lloraba hambre y exilio, ellos seguían haciendo política entre lujos y privilegios.
«Concluimos Maduro un dictador y Zapatero su asesor»
Compadre… ojalá España nunca llegue a vivir lo que vivimos nosotros. Porque cuando la corrupción se normaliza y el poder se protege entre amigos, el que termina pagando siempre es el pueblo.

